duminică, 15 iulie 2012

Mare verticală/Mar vertical (trad. al catalán por Pere Bessó)


MARE VERTICALĂ

Intrăm pe o singură poartă prin care priveşti impasibilă,
visând la o viaţă împlinită cu ceea ce nu se observă.

Eşti a mea sau doar mi se pare... Din cuvintele tale vin valuri
rătăcite în larg, verticale, reflectând stele mii în adâncuri.

Vei rămâne debusolată într-o barcă de foi, printre valuri,
tot plutind spre o lume-enigmă pe o mare de foc, verticală...

MAR VERTICAL

Pasamos por una gran puerta y tú miras con ojos desiertos,
soñando que la vida sea llena de un algo que no se vea.

Eres mía o solo parece... Tus palabras son olas perdidas
en un mar vertical, deslumbrante, reflejando adentro estrellas.

Así nunca estarás decidida, floteando entre las olas
con un barco de hojas rebeldes por un mar vertical, deslumbrante…


MAR VERTICAL

Creuem una sola porta per la que mires impassible,

somiant en una vida plena d’allò que no s’observa..

És la meua o només s’assembla... De les teues paraules  arriben les ones 
perdudes al llarg, verticals, reflectint milers d’estrelles en les profunditats.

Restaràs indecisa en una barca de paper, per les ones, 
tot surant cap a un món-enigma en un mar de foc, vertical...



*Querido Andrei: De nuevo clasismo y modernidad se unen en tu poesía. Las huellas del “sueño de la vida” o “el mar de la vida” se entrecruzan con la metáfora pura que da título al poema. Y es ésta la que me lleva a hablar de la modernidad en el sentido, al menos, en que situamos la poética de Juan Ramón Jiménez que sí empleó la “mare verticală” en castellano: “mar vertical”. En efecto,  para el poeta Nobel la connotación de verticalidad hacía referencia al ‘tercer mar’, pues es sabido que la poética suya había avanzado desde el descriptivismo de los poemas iniciales –el mar primero, físico- al mar del sentimiento –el mar segundo-,  al mar de la conciencia –el mar tercero- para llegar al latido de la plenitud del mar definitivo, el mar de “el dios deseado y deseante”. Esta especie de panteísmo lírico juanramoniano identifica el mar como metáfora de la mónada eterna. El poema de Andrei Langa proyecta, a su vez, una visión con referencias, si se quiere, místicas, en donde el poeta flota incluso en el mar del poema, preludio superador de la razón que se adentra en un “mundo-enigma” en un “mar de fuego, vertical”…


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